Pat Metheny

 Otra semana que deja ricas experiencias musicales...

 Tal como lo venía intuyendo, dejé en pausa la investigación que estaba haciendo con la música barroca. El nivel de aprendizaje era altísimo cada día, pero la tarea del músico es oír no sólo sonidos, si no también su ámbito y su voz interna, y ya era tiempo de hacer un giro.
 Conociendo mis macroritmos, probablemente revisite ese mundo a fines de este año o durante el próximo (si es que aún queda mundo!).

 Me aboqué por completo entonces a preparar un taller dedicado a la música y figura de mi héroe personal, Pat Metheny, gigante de la guitarra jazz y fusión. Mi querido colega Federico Danneman, me convocó para realizar esta actividad y me lancé a re-escuchar los temas que me cautivaron en mi adolescencia, a tocar sus frases, a re-estudiar sus composiciones.
 Rápidamente caí en cuenta de todas las cosas en común que tengo con él, sobre todo a nivel técnico y rítmico. Fue muy intenso volver a reconocer su influencia, recordar mi etapa formativa y nuevamente a ponderar el papel de su música en mi biografía.
 
 Conocí a Pat gracias al discazo "The Road To You", que mi papá tenía en la casa. Entre partituras y sonidos asomó la idea de que mi cercanía con la música de Pat está relacionada simbólicamente con la figura paterna, con lo referencial, etc. (Otro tema para hablar con mi psicólogo).

Acá esta joya de álbum del genio Pat Metheny:

https://www.youtube.com/playlist?list=PL7P7TEb-v98Pe3bGJG-oaQEUFmxXgC0B8



 Finalmente se dio lugar el taller, llegaron más de 60 personas! La conversación fluyó, los tracks que escuchamos y los ejemplos que presenté causaron interés y el feedback a posteriori sigue, hasta ahora, llegando curioso y cariñoso. Fueron cerca de tres horas muy alegres que terminaron con un pequeño concierto en directo y espontáneas y significativas conversaciones ...

 Pero lo más interesante vendría después...

 Al día siguiente, comenzando la sesión de estudio, sentí inmediatamente, y con intensa propiedad, que el lenguaje de Pat lo entendía profundamente, que había asentado su ascendencia y sacado de las sombras su influencia. Explicitando y poniendo "allá afuera" mi vinculación con él, sepulté viejos temores; a ser copión, a carecer de identidad. Cuestioné también esa obsesión por la originalidad. Me lo resumí, un poco en broma y un poco en serio, así: "¡me he graduado de methenyero!" Y ahora, parado sobre los hombros de este gigante, podía mirar hacia adelante y, cautivado por un amplio y luminoso paisaje, imaginar innumerables caminos creativos.

 Ya más tranquilo reflexiono, es ahora mi música más original, no en tanto "novedosa" si no en tanto auto-consciente y empoderada de sus "orígenes".

 Entonces vino el paso creativo...

 Naturalmente me desafié a volcar las lecciones técnico-rítmicas de Metheny a otro contexto. "¿Qué tal si ubico su lenguaje, o lo que he aprendido de él, en una música más local? A ver, veamos cómo funciona con el ritmo de cueca” (estilo que, por cierto, abunda en guitarrismo y en fraseología gracias a pianistas y acordeonistas). Y entonces me lancé a explorar melodías “raimundomethenyescas” sobre el patrón chileno en 6/8 ("tem-pum-pum tem-pum-pum").
 Cuál no fue mi sorpresa al presenciar a mis propias manos danzando y creando libremente, exuberantes en ágilidad e inteligencia, como si estuviesen, jocosamente, presentando una sorpresa que me tenían preparada. Ese momento de “eureka” no lo cambio por nada y recomiendo buscarlo con ansia, ¡da sentido de vida!

 Se han abiertos sendas puertas y vislumbro un gran campo de desarrollo.

 El video que viene a continuación, aunque quizá menos "artístico" y más técnico que algunos anteriores, es interesante porque muestra esta etapa "intermedia", pocas veces sacada a la luz, en la que, ya acaecido el descubrimiento, ya imbricados elementos aparentemente distantes (jazz-cueca) y circunscritos algunos criterios como el patrón base, comienza el trabajo de profundización y sedimentación, con miras a la in-corporación y adquisición de un recurso confiable y reproducible, que esté al servicio de la improvisación, la composición de melodías, la expresión, etc, etc.

 Aquí presento algunos de estos experimentos...


 Y bueno, es repetitivo, quizá críptico, pero éstos breves pasajes e incipientes ideas representan cosas relevantes para mí, el tránsito entre pasado y futuro, la consumación de la influencia en un lenguaje propio y la eterna curiosidad que guía los caminos de la creación musical. Creo firmemente que estas aventuras valen el esfuerzo y trabajo día a día para que pronto se transformen en canciones, discos, conciertos y sobre todo, emociones dentro vuestro.

Buena semana!

Raimundo Santander, 06 julio 2020

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